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Tradicionalmente las actuaciones en la lucha contra la exclusión social han
estado centradas en las rentas mínimas de inclusión. Es decir, otorgar a las
personas que se encontraban en situación de pobreza o exclusión social unos
ingresos mínimos que les sirvieran para cubrir sus necesidades básicas y
mejorar de esta manera su situación. Gradualmente este tipo de acciones se han
ido generalizando por todo el territorio español.
En Cantabria, en la actualidad está en vigor el Decreto 75/1996, de 7 de agosto,
por el que se establece el "Plan Cántabro de Ingreso
Mínimo de Inserción". Una información más detallada sobre las
características de las personas que perciben este ingreso está en el documento
"Perfil de los Perceptores de IMI 2004"
Otras vías de actuación para acabar con las situaciones de exclusión social, se
lleva a cabo por medio de los convenios y
subvenciones realizados con entidades no lucrativas que desarrollan
programas de inclusión social, así como los programas desarrollados
en este campo desde las Unidades Básicas de Acción Social.
De cara al futuro, se está elaborando una Ley de Renta Básica de Cantabria en la
que, para reducir y eliminar la exclusión de grupos sociales, se apuesta por
estrategias orientadas a:
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La participación social.
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La integración laboral.
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El empoderamiento.
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La autoestima y realización personal.
Se apuesta en la misma por una metodología basada en la definición de
itinerarios personalizados de inserción, en los que mediante un acuerdo
contractual se trabajen determinadas áreas de la persona para conseguir por un
lado, integrar al mayor número posible de ellas, y por otro, prevenir
situaciones de riesgo o vulnerabilidad.
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